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martes, 6 de abril de 2010

Pasado y presente de la política y la economía españolas


No es posible concretar todas las razones por las que un país vive una determinada situación política y económica, pero sí es posible determinar ciertos parámetros decisivos para que ciertas situaciones se den.

Al margen de los posibles controles externos sobre el destino de los gobiernos (un factor variable dependiendo del gobierno a tratar), estos pueden tener cierto margen de maniobra respecto a la riqueza, desarrollo y organización política interna. Veamos el caso de España, el cual nos concierne en mayor medida.

La situación política y económica en España actualmente se debe a las políticas y la economía pasadas del país sumada a la situación política y económica global.

En los años 60, en plena dictadura, el régimen dictaminó cual iba a ser el sustento mayoritario y base fundamental de la economía española; el turismo. El éxito en cuanto a riqueza que proporcionó a España dicho negocio, principalmente destinado a estadounidenses y europeos, hizo que pronto, toda la economía del país girara entorno a él, hasta convertirse en nuestra base económica fundamental. No obstante el bajo coste de producción que caracteriza a cualquier país en desarrollo proporcionó a España la oportunidad de competir en ese campo con otras empresas europeas. Muchas empresas se afincaron en España por su claro beneficio en cuanto a mano de obra barata y los bajos costes de producción que les suponía la instalación de sus plantas. El éxito de la producción en territorio español supuso también la aparición de un importante tejido empresarial enteramente propio. Pero aún así, hasta en los años de la Transición, el turismo seguía teniendo una importancia mayoritaria, y a este se le sumó otro negocio que en realidad solo se tradujo en una forma de enriquecimiento falso casi desde su origen, el negocio de la vivienda.

Resumen a groso modo de la situación de España en 2012. (Había quién ya intuía que el futuro era no tener futuro...)

Con los exagerados beneficios que aportaba el turismo de costa y playa, la construcción tuvo un auge espectacular, pues se necesitaba mucha infraestructura hotelera e incluso de vivienda propia para albergar a los turistas que no hacían más que incrementar en número. Los turistas extranjeros tenían mayor poder adquisitivo que los españoles y ello provocó que los precios de las viviendas en la costa se incrementaran. Este incremento se globalizó en el país y dado que los españoles no podíamos llegar a pagar tales cantidades se llegó a idear una economía basada en préstamos bancarios o hipotecarios, una economía que si bien era una inversión suicida para el país, aportaba grandes beneficios económicos rápidamente a quienes se les denominaría más tarde “especuladores inmobiliarios”, una mafia dedicada a idear precios desorbitados y en crecimiento para convencer a la población de que endeudarse con una vivienda se convertiría en una inversión.

Ya en los 80 había quien intentaba transmitir a la sociedad que esa economía idónea para unos pocos, en aquel entonces, tarde o temprano iba a ser el detonante de una grave crisis particular para todo el país. Pero estas alarmas fueron en vano, ya que la población tenía trabajo, había una relativa bonanza en la economía de la población española, y los ciudadanos nos centrábamos en los problemas que podían ocasionarnos la pérdida de competitividad en el área de la producción, pues en es época, el terreno de la producción en España ya comenzaba a ser menos rentable dado el aumento de la competencia externa. Los salarios tenían riesgo de descender, el trabajo en empresas comenzaba a verse copado, pero el turismo seguía sustentando la mayor parte de nuestra economía. Así que lejos de abandonar la especulación inmobiliaria, esta se vio incrementada aparentemente de forma incesante, pues seguía siendo un negocio muy rentable para quienes lo dirigían. Y los españoles seguíamos pagando precios cada vez más desorbitados por la vivienda al mismo tiempo que nuestra deuda en hipotecas a los bancos se incrementaba sin cesar. En el año 1986 entramos en Europa, lo cual tuvo repercusiones positivas en cuanto al aporte de dinero de la Unión a nuestro país, con la finalidad de amoldar nuestra economía y desarrollo a un estatus europeo y de promover un cambio en nuestra base económica, aunque también tuvo consecuencias directamente negativas en cuanto al ajuste del mercado español hacia intereses a nivel europeo y de la competitividad empresarial.

No obstante, pese a que ciertas cosas mejoraron gracias a la integración de España en Europa, buena parte de ese dinero aportado desde Bruselas se malgastó y no se cumplieron los propósitos para los que esas ayudas económicas, teóricamente y en un principio, se habían destinado. Hay que añadir además, que Europa no había regalado el dinero sino que lo había prestado y que una vez superadas ciertas fases, España debería devolver la cantidad pasando a ser un país dador en lugar de receptor.

Así pues, desde inicios de la década de los 90 hasta la primera década del siglo XXI, España gozó de la mejor situación económica de su historia, desde el punto de vista de los valores macroeconómicos. Era receptora de ingentes cantidades de dinero proveniente de Europa, tenía todavía un fuerte tejido productivo, disfrutaba de un buen aporte económico foráneo a través del turismo y todo ello, sumado a una enorme especulación inmobiliaria, favorecía el desarrollo de un gran sector servicios, Aunque si bien es cierto, la regulación acuciante en relación a la pesca hacía que este ámbito decreciera continuamente.

Miembros del PP claramente mediáticos y con cargos muy importantes en el gobierno español de mayoría absoluta del PP entre 2000 y 2004, supuestamente, (porque ahora ya dudo de todo) votado por la inmensa mayoría de la población española que votó a un partido en el 2000 (Federico Trillo, el ex-presidente del gobierno de España, Jose María Aznar y Luis Bárcenas, extesorero del PP durante el gobierno de Aznar) mostrando gestos obscenos, con alevosía y nocturnidad, ante los medios de información españoles. Independientemente de cualquier argumento que se intente usar para excusar algo como esto, un presidente del gobierno en tal actitud ante las cámaras y a sabiendas de ser fotografiado es indudablemente una muestra absolutamente delatora del desprecio del gobierno votado por la mayoría del pueblo a toda, TODA, la ciudadanía española y por lo tanto de la catastrófica situación de subdesarrollo social de la monarquía bananera que representa la MARCA España. Un país que nadie sabe muy bien cómo se coló en la organización que actualmente aún es la organización de países de mayor calidad social de facto del mundo; la Unión Europea. Cualquiera que vea una foto como esta podrá entender que en el país dónde gobiernen señores tan decentes, carismáticos, amables y respetables como estos, cualquier cosa que no esté relacionada con la justica social, la decencia, la ética y la coherencia..., es posible, siendo los ciudadanos que permitieron que el PP llegara al poder por tres veces no consecutivas (hasta el 2012); un partido fundado por fascistas que como Manuel Fraga, intervinieron con importantes cargos en la represión fascista de Franco de 40 años, auténticos ignorantes o en todo caso culpables sociópatas. Votar al PP, ser inteligente y al mismo tiempo pretender conseguir una sociedad justa son tres cosas incompatibles por definición. Y los inteligentes que votan al PP, además de ser, la mayoría, de los pocos ricos que quedan en España, lo saben mejor que nadie.  

No obstante, pese a esta época favorable, el gobierno de turno, (el Partido Popular), hizo los mayores esfuerzos de privatización de los bienes públicos que nos quedaban, dejándonos con la sanidad y la educación, AENA, alguna caja de ahorros, Renfe, Adif, Puertos del Estado, Correos, Navantia, RTVE,  Enusa y Tragsa, bienes públicos que, dicho sea de paso, de nuevo el PP tiene, actualmente, claras intenciones de privatizar intentando hundir la calidad y el prestigio de estos servicios públicos allí dónde gobiernan.

De hecho, el mayor descalabro en bienes públicos a lo Thatcher en España, la realizó el PP, bajo la excusa de que, de tal modo, la competencia de sectores privados sostenibles haría disminuir el coste económico de dichos servicios en beneficio de los ciudadanos, una excusa absolutamente falsa, como era evidente, y que todos comprobaríamos de ahí en adelante.

Al margen de todo esto, la bonanza macroeconómica de España fue usada por el partido en el gobierno para organizar todo tipo de operaciones con dinero público, ya sospechosas en aquel entonces, que en lugar de ser invertido en el bien común de la sociedad española iba siendo gestionado de todas las maneras fraudulentas imaginables, como puede uno comprobar en la punta del iceberg que supone lo arañado hasta ahora en el caso Gürtel de Valencia, los desvíos de capital para la financiación ilegal de las campañas de PP en Madrid y decenas de casos de corrupción urbanística relacionados con determinados cargos políticos del PP en Galicia, Madrid y Valencia, pasando por casos de tránsfugas en la propia comunidad de Madrid, dónde debía gobernar una coalición del PSOE con IU.

Era jauja. Y era una jauja que los ciudadanos asumían, en general, con alegría, pues no afectaba todavía a sus bolsillos o a su calidad de vida, al menos no de forma notoria. Pero los ciudadanos comenzaron a ver la verdadera absoluta ineptitud política, su desfachatez y lo impresentables que eran sus propios dirigentes cuando se inició la tragedia del Prestige, que no fue sino, el ejemplo de la gestión del Partido Popular cuando se arremanga y el respeto que le merece la ciudadanía, incluídos su propios votantes. Cada día que pasaba, aquello se parecía más a un circo dónde solo actuaban payasos, unos payasos nada graciosos, los cuales, en lugar de divertirnos, se reían constantemente de nuestra dignidad. (Muchos de ellos, ahora pretenden ser miembros de un nuevo gobierno, dicho sea de paso). Y como no parecía haber ninguna respuesta ciudadana de magnitud realmente preocupante, dado que había suficiente dinero en las arcas por motivos ya explicados, dado que había una mayoría absoluta capaz de dirigir al país cual dictadura en contra de quien fuera y debido a que el afán napoleónico del entonces presidente Jose María Aznar no terminaba, en 2003, el PP involucró a España en una guerra denunciada por la propia ONU como ilegal en compañía de un desquiciado vaquero texano presidente de un EEUU gobernado y directamente dirigido por empresas petroleras y armamentísticas. Así que haciendo caso omiso de la ONU, de las quejas de la ciudadanía por todo el país y por toda Europa y de las amenazas directas del grupo terrorista Al Qaeda, nos metimos en una vergonzosa guerra de manos de Jose María Aznar, la última importante decisión de su mandato por la que se le recordaría como un nefasto dirigente europeo junto al ex-primer ministro británico, Tony Blair, que dirigirían sus países, en contra de la voluntad de sus poblaciones, hacia dónde EEUU propusiera.

Bien, la historia siguiente es bien conocida, Al Qaeda cumplió sus amenazas, y la ciudadanía española también lo hizo. Y el PP perdió las elecciones acusando mediante injurias constantes, pero, obviamente, sin denuncias formales, y con total desinterés por su propia decencia, durante casi un año, al PSOE de conspirador, y de, poco menos, de que estaba directamente relacionado con los ataques del 11-M con la intención de apoderarse del gobierno. Cosa absurda, solamente al tener en cuenta que el PSOE solo tiene que esperar su turno en el ciclo constante de alteranacia en el pacto dudosamente democrático que indirectamente se otorgaron los partidos mayoritarios con la ley d'hont. .

Y pasado el tiempo, la burbuja inmobiliaria estalló coincidiendo, con una crisis global de similares causas (Endeudamiento bancario por negocios falsos, misma política auspiciada y ejercida por la mayoría de partidos políticos de derecha en todo el mundo en el capiatlismo especulativo que estos partidos venden como solución a los problemas que esta misma política provoca). Como pista sobre una definición de estos partidos políticos de derecha, decir que en el gobierno de España NUNCA ha gobernado un partido político que no fuese de derechas.

La burbuja inmobiliaria se le denomina así por una simple razón: Los precios de los pisos se incrementan continuamente sin incrementarse en valor real por aquellos que negocian con ellos, mientras haya compradores de dichos pisos. Y tal burbuja estalla por física elemental. El precio de los pisos llegaría a incrementarse tanto que dejarían de haber compradores en el momento en el que estos vieran inverosímil comprar un piso por determinado precio. De este modo, los especuladores inmobiliarios querían hacer negocio con los pisos y retirarse del negocio cuando explotara la burbuja.

Obviamente, para que este negocio funcionara se necesitaban compradores. La pregunta pues, es, ¿por qué seguían comprando pisos los ciudadanos? Bien, unos porque no veían otro remedio y porque creían que se lo podían permitir y no les interesaba alquilar porque “ya que se pagaba, al menos quedaría una propiedad física real”. Y otros muchos pagaban debido a que el entorno bancario ofrecía enormes facilidades y garantías de pago. Pero otros ciudadanos tenían en mente el mismo negocio que los que lo iniciaron y se convirtieron en otra clase de especuladores inmobiliarios que o no sabían que las burbujas acaban explotando naturalmente o creían que no les iba a explotar a ellos.

Así pues, especuladores inmobiliarios con conocimiento de causa, especuladores sin conocimiento de causa y las entidades bancarias entretejieron en diez años, apoyados y hasta motivados por el gobierno de turno, (el PP), y sin medidas correctivas de ningún tipo por parte del PSOE durante sus primeros años de gobierno, un negocio en España que iba a explotar y tenía cuenta atrás. Desde que se estaba confirmando los inicios de este negocio ya hubo quien se fijó en el desencadenante trágico que ello podría provocar, pero aún ahora hay quien desconoce totalmente dicho proceso, y hasta que sucedió, pocos sabían cuando el contador llegaría a cero. Y llegó a cero cuando el tsunami inmobiliario análogo que se produjo en Estados Unidos llegó a Europa de banco a banco, especialmente a través de Londres.

En ese momento, muchos bancos españoles, viendo las consecuencias que tenían los negocios similares a los suyos en Estados Unidos, empezaron a temer pérdidas si continuaban con préstamos para una finalidad que iba a dejar de existir. Se iba a llegar a la situación en la que los prestatarios (hipotecados), no iban a poder pagar a los prestamistas (bancos), por los elevadísimos precios que los pisos habían alcanzado, al haberlos usado los bancos como recurso "totalmente imaginario" de inversión. Así que los bancos dejaron de dar préstamos, los pisos dejaron de comprarse masivamente y sus precios empezaron a bloquearse aunque muy lentamente. Muchos ciudadanos dejaron de recibir préstamos bancarios, la construcción frenó y todo el tejido de servicios y de empresas asociado a la construcción cesó. Además, no todos los bancos consiguieron zafarse del golpe, y casi ninguna caja lo haría.

Cuando un grupo se une a un mal negocio, el grupo suele perder, pero si el negocio lo controlan tres del grupo, esos tres se pueden enriquecer con el negocio y antes de que se manifiesten las consecuencias negativas del negocio, esos tres pueden retirarse y salir beneficiados. Pues bien, esto ocurrió exactamente con la especulación inmobiliaria en España con una ligera diferencia, que aunque el negocio lo montaron unos cuantos, un enorme porcentaje de todo el resto de negocios del país se desarrolló en dependencia del negocio fraudulento. Es decir, el mal negocio se convirtió en base económica del país. Un cáncer global que tarde o temprano llevaría al país a su situación real: un país sin base económica real, es decir, un país subdesarrollado.

Además de esto, toda esta situación de la especulación inmobiliaria en España coincidió lamentablemente con una reducción de la industria y el tejido empresarial español que buscaba lugares más baratos de producción y sin tantas restricciones de calidad medioambiental o de derechos del trabajador. Dado que esos derechos y esas restricciones habían aumentado en el país con el falso enriquecimiento de la sociedad española.

La situación económica del país está así porque lo controlan, y lo controlaron por mucho tiempo, una mayoría de auténticos y genuinos delincuentes con total inmunidad judicial y política (en lo público y en lo privado) apoyados o consentidos por una mayoría de auténticos y genuinos ciudadanos sumisos o involucrados en sus propios delitos (que los votan o que no votan a ninguna opción y que no denuncian o se manifiestan). Es así de simple y al mismo tiempo así de difícil de expresar. El control de los mercados y el control por parte de Alemania es lógico. Tal vez, no justificado, pero lógico en el sistema en el que vivimos, que no podemos negar que existe pese a que tampoco sea moralmente correcto. Y si bien, el control por parte de los mercados sobre los países puede no estar justificado, su desconfianza en nosotros está tan justificada como la desconfianza que España ofreció al mundo y a sus ciudadanos desde siempre.

Los mercados, no son, como muchas veces nos hacen suponer, criaturas maligas escondidas de las personas, sino que están formados por accionistas, es decir, precisamente, personas, y las personas no trabajan siempre con la lógica, por mucho dinero que tengan, y nunca actuán de acuerdo a la moralidad, es decir, no siguen una conducta ética en todo momento, dado que ser accionista implica hacer negocio con números que pueden provenir de la especulación de tejido industrial básico para mantener el empleo de cualquier país o de servicios básicos en cualquier país o afectar a estos, servicios y tejido industrial que muchas veces se desconoce que están relacionados con la especulación que se ejerce al invertir relativamente arbitrariamente. Porque en resumen invertir en un valor por su futuro es lo mismo que una simple apuesta, pero una apuesta que junto con otras puede hundir la estabilidad económica de un país o incluso de un continente entero. Es decir, los mercados trabajan directa o indirectamente con la especulación, con la inversión en valores que intuyen (los accionistas) que pueden crecer por ellos mismos, y a veces con la inversión a propósito en valores que realmente no tienen valor, lo cual en el póker podría ser equivalente a un farol; démosle valor a algo que no lo tiene para arrastrar a otros a invertir en ello, para luego ser el primero en desaparecer con el dinero vendiendo todas tus acciones cuando el valor esté en un punto álgido, sin importarte lo que pase a continuación con el valor y los demás accionistas enganchados a ello. Si estos valores están asociados directamente con bienes de necesidad básica, apostando (invirtiendo), es posible encarecer suficientemente el precio como para hacer imposibe la compra de esos productos por la población de determinados países, y ello puede provocar incluso hambrunas en medios dónde no hay carencia de alimentos.

Este es el problema global del capitalismo especulativo en el que todo el mundo está inmerso. Es positivo tratar de ir restringiendo este sistema antes de que ese sistema restrinja la capacidad de coahbitación social en el mundo hasta que la civilización no sea posible, cosa que es un riesgo que puede ocurrir. Pero los países deben sobrevivir al mismo tiempo conociendo como este sistema puede ser su perdición si no actúan de algún modo para que no sean entermanete dependientes de él, y eso se consigue tejiendo una economía de producción real, no simulando otra base económica especulativa, a lo que España es adicta y experta, pues tratar de enriquecerse especulando no es ni más ni menos que conseguir dinero con el menor esfuerzo posible. Y para que los mercados no rijan por completo el destino de un país de modo que arbitrariamente lo puedan hundir, el país debe generar riqueza real, es decir, producción. Dado que en España, el turismo no es suficiente y tampoco es muy sólido, y dado que el tejido producivo a nivel industrial ha sido casi totalmente exquilmado del país por una u otra rzazón, un posibilidad que ya perdimos al menos por las siguientes dos décadas es lo que en sí mismo es desarrollo y que aparentemente no solo en España, tiende a infravalorarse de un modo sorprendentemente pandémico y crónico. El I+D (investigación y desarrollo). Se ejercen esfuerzos sobrehumanos en intentar convencer a la población que la inversión en I+D debe contemplarse como un gasto que no trae beneficios, cuando en realidad, TODOS los beneficios y repito contundentemente TODOS lo beneficios que la humanidad se elaboró para sí misma provienen de una distribución equitativa (que esa es otra, pero es otro cuento) de los productos que, y esto hay que recalcarlo, a LARGO PLAZO, nos otroga una inversión concienzuda y un esfuerzo continuado y en incremento constante en el I+D.


Un video muy corto y muy conciso al respecto:

https://www.youtube.com/embed/cby2vsK8O6k


Pero, ¿por qué la economía de España se especializó en negocios o empresas no emprendedoras? ¿Por qué invertir mucho esfuerzo en trabajar en cosas que no producen ni enriquecen casi? ¿Por qué lo de que inventen ellos? Pondré un ejemplo tremendo: ¿por qué quienes hacen enormes negocios de exportación con el aceite de las aceitunas españolas son empresas italianas?, ¿por qué nos contentamos con ser justamente tratados nacional e internacionalmente como españolitos de a pie?, ¿existe algún motivo principal que explique nuestra desgracia histórica hasta la actualidad como país que no ha apoyado nunca a los emprendedores, a la innovación, a la investigación o a la modernidad en general y que le aportara una base económica fuerte y estable no creadora de deudas de incremento incesante e impagables y unas bases morales suficientes para que la corrupción no pueda darse de forma absolutamente impune como ahora sucede, donde la palabra negocio siempre o casi siempre es traducida mentalmente como engaño, estafa o robo? 

Puede que haya una razón muy relevante políticamente incorrecta, tan políticamente incorrecta como todas las razones que explican el mundo que la sociedad humana se ha creado para su futuro, una razón que en principio podría parecer insospechada pero con unos argumentos muy difíciles sino imposibles de negar...


lunes, 5 de abril de 2010

¿Quién es el responsable de la crisis económica endémica de España?


Basar la economía española en el negocio ficticio de la especulación inmobiliaria fue claramente lo que provocó el derrumbamiento de todo el sistema económico español de enriquecimiento y lo que puede provocar un empobrecimiento agudo de la sociedad. Procesos similares ya han ocurrido en múltiples casos en empresas realmente inexistentes o ficticias como ENRON, o en negocios-fantasma como las empresas punto-com, que casi provocaron algo similar en Islandia a lo que le ocurrió a España con la inmobiliaria. Todos estos negocios tienen en común dos cosas, que algunos se enriquecen con el timo, y toda una enorme lista de accionistas o todo un país se perjudica en un grado o en otro a causa de este.

Si bien es cierto que la banca propició que la especulación inmobiliaria se extendiera como negocio aparentemente interminable, también es verdad que fueron los ciudadanos quienes optaron por beneficiarse de esos incoherentes préstamos hipotecarios sin sospechar siquiera lo que claramente iría a suceder tarde o temprano, o a sabiendas. Y el gobierno de turno (PP) no evitó en ningún momento que tal situación continuara, sino que facilitaba y se involucraba corruptamente en el propio negocio inmobiliario. Pero, obviamente, ese mismo gobierno hacía su política por elección, una vez más, de los propios ciudadanos. Por tanto, sea inconsciente o conscientemente, la gran mayoría de los españoles hemos participado en propiciar esta situación de crisis económica que vivimos actualmente.

Cabe indicar que, al margen de que toda la economía española está endeudada y que la mayoría se ha endeudado por más de lo que nunca podría haber adquirido, ciertos grupos de poder están dispuestos a conseguir beneficios con mensajes alarmistas, que si bien pueden estar cerca de la realidad, solo provocarán una mayor y más rápida caída de la economía del país y posiblemente de sus vecinos.


domingo, 4 de abril de 2010

¿Qué medidas gubernamentales se están tomando ahora para afrontar la crisis?


Por lo visto, reducir el gasto público. Hubo una mención al cambio paulatino de la base económica del país a incentivar la tecnología, la inversión y la producción y exportación de energía renovable pero se quedó en una mera cita que no se repitió. El gobierno de España parece actuar ahora como si la situación económica del país fuese consecuencia directa de la situación de la economía mundial, por lo que la decisión es ir sobrellevando la crisis como se pueda hasta que esta cese.

He aquí dos graves errores, la situación económica mundial puede no mejorar y aunque mejore, la situación económica de España puede mantenerse igual o empeorar si no se trata su economía de forma independiente de lo que ocurre globalmente. Pues aunque la globalización puede empeorar la economía de un país, es muy complicado que la mejore, y si lo hace, solo sucedería por simple coincidencia. Esto sucede porque la globalización de la economía capitalista no está sujeta a la economía real de la oferta y la demanda, al menos no en todos los casos.

Y el único cambio para incentivar el mercado español ha pasado por otorgar dinero en forma de préstamos a …, a la propia banca. Todos los ciudadanos estamos pagando nuestros impuestos, no ya a una empresa, sino a los mismos bancos que han provocado el descalabro, y el gobierno, supuestamente, tiene así la esperanza de que con esos gestos, la banca corrija sus errores. Esos muchos ciudadanos se preguntan entonces, ¿Es esperable que otorgar cerillas y gasolina a un pirómano sirva para su rehabilitación?

Por otro lado ya se empieza a escuchar que es necesario reactivar el negocio inmobiliario desde otras perspectivas como la rehabilitación de pisos usados o el alquiler. No son medidas criticables en un principio, pero si se está pensando solo en eso, supondría que volvemos de nuevo a la misma fórmula, y las mismas fórmulas suelen tener, con fortuna, resultados muy similares.

Visto lo visto, los ciudadanos ven indignados como un gobierno presuntamente de izquierdas toma medidas propias de la derecha, y la derecha critica dichas medidas, ¿posicionándose en la izquierda o enviando el mensaje de que para políticas de derecha “dejadnos el gobierno a nosotros, que somos más drásticos y ágiles en ese terreno”?. Así que la ciudadanía parece estar pensando (como es lógico pero no razonable) en culpar al gobierno de la situación económica actual y ven necesario un cambio de gobierno (como es lógico y razonable), a la derecha (¿cómo es lógico y razonable?). Así que, por lo tanto, y como ha sido siempre, al menos los gobiernos, sus reacciones y sus decisiones son responsabilidad de todos nosotros. No así su capacidad de operación, la cual puede ser mucho más limitada de lo que en principio parece, y de lo que hablaré en otra ocasión.

Es cierto que las leyes electorales provocan una situación en la que se alternan indefinidamente los dos partidos mayoritarios PP y PSOE que, aunque significativamente distintos, en políticas básicas reproducen las mismas respuestas que llevan a resultados penosos para la sociedad, alabando o en todo caso, permitiendo la esquizofrénica dictadura del mercado, pero, esto no excluye la responsabilidad de la población en tal situación. Aunque las leyes electorales están diseñadas para que los gobiernos resultantes sigan las instrucciones-suicida de la banca. Hasta ese punto sucede porque toda la sociedad en su conjunto lo tolera.

El primer y más importante paso para encontrar un gobierno con respuestas alternativas al seguidismo de la banca sea esta internacional o nacional, es el hecho de reconocer que la propia democracia española está diseñada para el control de los verdaderos grupos de poder empresariales y/o financieros que finalmente juegan con las personas (trabajadores-esclavos en países emergentes), con los estados (Argentina) e incluso con los continentes (Europa en escasos años, si no se frena esta barbarie delictiva, criminal e incluso homicida del TODO VALE). Las querencias mayoritarias de la población española no están reflejadas en ninguna actuación política parlamentaria, ergo, la democracia por definición, en España, no existe. ¿Existió en alguna ocasión? Pues tampoco, pero en la época casual de las vacas gordas, nadie se preocupaba por ello y ahora, estamos empezando a ver las consecuencias de qué ocurre cuando la voluntad ciudadana mayoritaria no repercute en las respuestas políticas que esa voluntad dictamina.

Y es que hasta que no se sustituya la le D´ont y la actual ley electoral de circunscripciones en el estado español y la ley electoral respecto a los familiares de emigrantes no residentes en Galicia el bipartidismo se turnará indefinidamente hasta que no diferenciemos dónde empieza un partido político y dónde acaba otro.

De todos modos, siendo prácticos enunciaré una frase muy reciente de quien quiere ser responsable de la economía española dada la irresponsabilidad por la cual acusa al gobierno actual de la situación actual de España:

“Mientras no se demuestre lo contrario, para mi Camps es inocente” Mariano Rajoy Junio 2010, en plena crisis económica nacional y mundial, mientras avala un recurso para tumbar un auto contra Camps en el Tribunal de Valencia por cohecho y financiación ilegal.

Ustedes deciden. Todos nosotros decidiremos. Y la irresponsabilidad de nuestros dirigentes, del sistema político, de la situación económica y social seguirá siendo también nuestra, por ponerlos en el poder de un sistema sin cambios.

Excusar la falta del ejercicio de razonamiento, opinión o moral simplemente apoyándose en la ignorancia es el mayor acto de cobardía, pues el conocimiento es fácilmente accesible y un conocimiento riguroso no es estrictamente necesario para aplicar una cadena de razonamientos dada cualquier situación previamente descrita.