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domingo, 12 de febrero de 2017

martes, 7 de febrero de 2017

No en mi nombre. No con nuestro dinero.

No en mi nombre. No en nombre de la coherencia, de la razón, de la lógica, del progreso ni de la ciencia.

Pero ante todo, no con nuestro dinero.

Que lo hagan en un centro absolutamente privado con ánimo de lucro. Ni un duro de dinero público para porquerías mentales. Gracias.

domingo, 5 de febrero de 2017

Como intentar que la ciencia se desdiga: Abogando por una conciliación absurda con el antónimo de la razón: la fé


Bueno, siempre pretendí abordar por qué no es muy recurrente el tema de la reconciliación entre el aceite y el agua. ¡Pues porque no pueden reconciliarse en disoluciones mágicas a pH 7 y temperatura de 25 ºC! ¡Uno es hdrosoluble y el otro liposoluble! Bueno, pues entonces, ¿por qué tanta manía con la ciencia y la religión?
Para ahorrarme una entrada voy a aprovechar un comentario propio reciente que derivo de algo que me encontré por facebook. Pese a que el titular pinta bien, si se sigue la dirección web uno se encuentra con cosas que rechinan a cualquier científico con mente científica:


Y claro, el gato ataca:


viernes, 3 de febrero de 2017

Listen to the Master and understand the obvious

Is there somebody who does not know yet why Trump is inside the White House?

Listen to the Matser here...


domingo, 22 de enero de 2017

Miles de personas eufóricas por la dirección que toma un balón pateado por multimillonarios estafadores de hacienda, de la moral, del sentido común y de la inteligencia



"¿Cómo logró ese piloto violar el espacio aéreo más protegido del mundo?"
La imaginación, con una base de información y una base de lógica hace pensar a cualquiera que muchas cosas que se dan por sentadas que son imposibles son en realidad posibles. Tener esto en cuenta puede evitar sorprenderse por determinados eventos o incluso puede evitar los propios eventos.
Voy a comenzar esta reflexión comentando pequeñas historias.


La primera historia: Una cuestión no tiene sentido pero lo adquiere medio minuto más tarde.

Unos amigos míos tuvieron el buen gesto de adoptarme en esta larga estancia postdoctoral de paro en el país de origen esperando alguna oportunidad de realizar una estancia en el extranjero para trabajar antes de que se me acabe el paro. Solemos jugar a juegos de mesa y hace pocos días jugué por primera vez al King of New York. Tras conocer las reglas del King of Tokio, nos dispusimos a entender las reglas del New York.

Durante la explicación de quien había leído las reglas, pregunté:
"-Si después de conseguir destruir un edificio (cuando se destruye un edificio se le da la vuelta a la pieza y queda boca arriba una peligrosa unidad militar), uno consigue también destruir la respectiva unidad militar, ¿se le da la vuelta a esta de nuevo y vuelve a aparecer el edificio que había antes, o se retira la pieza?"

Bien, es intuitivo que si hay un montoncito de piezas debajo esperando su turno , cosa que ya sabíamos todos, es de esperar que en algún momento cada pieza se retire para dar paso a la siguiente, pero aún así la pregunta tiene todo el sentido del mundo y leyendo lo siguiente averiguareis por qué lo escribo. El caso es que a mi pregunta le siguió una ristra de carcajadas (nada malintencionadas) y la pregunta:
"-Pero Arnau, ¿qué sentido tendría eso?"
Aproximadamente, medio minuto después, uno de ellos, quien no se había quedado corto en la inoportuna reacción, de hecho, quien había comenzado la mofa, preguntó al mismo de antes (El que ya se había leído las reglas y  nos las estaba explicando):
"-Si después de haber conseguido destruir un edificio, uno consigue también destruir la respectiva unidad militar, ¿se le da la vuelta a este y vuelve a aparecer el edificio que había antes, o se retira la pieza?" Sí, habéis leído bien. Su duda repentina le había hecho preguntar mi cuestión otra vez, porque recordemos que en realidad, no había sido contestada por nadie, de la cual se había mofado antes y muy gustosamente.  

Bueno, teneis que creedme aquí en que cuando lo preguntó lo hizo con absoluta curiosidad sobre la respuesta que le pudieran ofrecer. Tanto es así tras la pregunta, en esta ocasión, la cosa se resolvió con una reelectura concienzuda de las instrucciones dado que de pronto, todos parecían intersados en el asunto y cuando me quejé de la diferente reacción hacia esa segunda pregunta en relación con la mía (porque soy muy mayor ya para callarme cuando algo no me para de picar) argumentaron todos que lo que había pasado en ese medio minuto provocó que mi pregunta planteada por el otro fuera oportuna, y la mía, (la misma), por ser tan ilógica llegaba a ser meramente ridícula. Animo, es más, reto a que alguien me diga una posible situación en el que tal argumento podría tener un mínimo de credibilidad...
 
 
 
Efectivamente, no la hay.

Pero el caso es que sea planteada antes o después, aunque la intuición nos diga lo que mencioné en "Bien, es intuitivo que si hay un montoncito..." si se une la intuición con la lógica, en este caso, todo nos dice que la pregunta no es en absoluto ilógica porque la mayoría de juegos de mesa tienen reglas absolutamente absurdas, por una razón evidente: Su coehrencia solo se limita a que sean capaces de divertir, pero todo lo demás es más probable que no se rija por ningún criterio lógico. Por lo que sí: toda pregunta acerca de las reglas de un juego es lógica. Y en ningún caso puede ser ilógica antes, y lógica después, aunque quienes la planeteen sean dos personas distintas.


La segunda historia: Tu ideología y/o tu moral pueden llevarte a no votar a Trump en caso de que tuvieses pasaporte estadounidense, pero si usas la lógica esta te llevará a pensar que tu propia ideología y/o moral no se puede usar para deducir que Trump nunca será votado por la mayoría de personas de una sociedad que evidentemente no son tú mismo. 

Un buen día, en una reunión familiar, sin poder evitarlo el tema Trump se puso sobre la mesa.
Un pariente sociólogo fue preguntado, puede que por sociólogo, acerca de su opinión personal sobre la elección de Trump como presiedente de los Estados Unidos:
"-Era absolutamente imprevisible. Fíjate que hasta a mis alumnos de la Universidad de Coruña les dije que era imposible que Donald Trump llegase a la Casa Blanca".
Cuando me tocó el turno dije, con toda sinceridad, gracias al momento placentero que la reunión me otorgaba, que a mi no me había sorprendido en absoluto. 

En ningún momento dije que había pronosticado el gobierno de Trump, cosa que sin embargo hicieron hasta Los Simpson, Michael Moore o Jose Luis Cuerda. Yo solo había dicho muy modestamente que no me había sorprendido en absoluto.


A mi alegato le siguieron una serie de comentarios de que yo era un adivino, un pesimista o que lo sé todo, con el mensaje de que no podía ser que no me hubiese sorprendido que Trump ganara las elecciones. Ya podía decirlo  diez mil veces, que no iba a colar. 
Bueno, para dejar constancia de que no es tan raro no sorprenderse porque Trump alcanzse la presidencia de Estados Unidos, también había algún otro comentario que venía diciendo que tenía razón, que también a él le había parecído poco sorprendente la victoria de Trump. Lo cual es una prueba de que, pese a lo que pueda parecer, no estamos solos en el Universo...

E intentando hacerme convencer de que a mi también me sorprendieron los resultados de las elecciones, quien le había sorprendido la victoria de Trump me decía que "no era lógico votar a Trump" a lo que respondí algo como "a mi tampoco me parece muy lógico votar a Clinton y de todos modos, ninguno de nosotros dictaminamos lo que votan la mayoría de los estadounidenses". Luego de esto oí algo así como "paternalismo" y otra serie de defensas para excusar que lo lógico es sorprenderse de que Trump hubiese ganado las elecciones. La conversación acabó ahí. Era evidente que era lo mejor, no iba a ningún lado.

Me es cómodo suponer que no existe malicia intencionada en este tipo de reacciones, me es cómodo suponer que cuando suceden se deben a una defensa del cerebro que busca la forma de excusar su posicionamiento preelegido en el cual este está cómodo en lugar de abrirse a la equivocación posible que ha cometido al haberse posicionado a las bravas. Y aunque esté equivocado y haya malicia, con o sin ella, estas reacciones siempre tienen daños colaterales.

Aunque asumo, por comodidad que como humanos todos estamos expuestos a reaccionar así, por alguna razón solamente estuve expuesto como receptor, y a lo que está dirigido esta entrada es a que no estoy solo. Seguramente deben haber millones de personas que día a día están expuestas a las terquedades de las mayorías que les rodea cuya presión puede hacerlas sucumbir en inseguridades e incluso a soledad intelectual hasta producirles miedo decir lo que piensan. Aunque esto es arduo difícil, dado que generalmente, las personas que se revelan al seguidismo de las mayorías con lógica e intuición se aferran a la expresión usando su libertad de expresión más de lo conveniente en situaciones sociales dónde lo aconsejable en muchas ocasiones y para muchos, sería callar. Esto me lleva a la tercera historia.


La tercera historia: Un atentado con una causa demasiado probable.

Estaba en una gasolinera y quien me servía el combustible me dijo: "-¿No sabes lo del atentado de ETA?, Más de 100 muertos. Pon la radio"
Lo primero que me vino a la cabeza cuando puse la radio fue:
"¿ETA?, ¿más de 100 muertos? Esto huele al atentado yihadista que nos estaba esperando, a esa infiel Alandalus de la que hablaban"
Por alguna razón, la versión oficial no encajó mucho con mi deducción inmediata. Y tal vez, dicha versión oficial hizo tanta mella a mi alrededor que por mucho tiempo, cuando me metía en las conversaciones, el raro era yo otra vez por decir que me parecía muy improbable que ETA tuviera algo que ver con aquello. Luego pasó lo que ya saben que pasó.   


La cuarta historia: Otro atentado con una causa demasiado probable.

El atentado anterior había sido anunciado tras una invasión a Irak desligitimada por la ONU (si es que existen invasoiones legítimas), y al menos, basándose en la "publicidad yehadista" de la época, había sido en respuesta a esa misma invasión además de la invasión de la reconquista de 1492, suene esto como suene. Puede uno equivocarse aún cuando la cosa es probable, pero era obvio que era probable que ese atentado hubiese sido aquel que habían anunciado previamente. La prueba más evidente fue la insistencia del gobierno del PP y de sus medios de información de que era ETA la autora.

Por otro lado, la invasión a Irak, un país con recursos petrolíferos interesantes para cualquier potencia y compañía petrolífera se hizo con la intención de castigar a un dictador con el que el que le declaró la guerra se había llevado de maravilla y con la excusa de que era un país peligroso por haber perpetrado un atentado (acusación esta carente de pruebas) y por presentar armamento atómico u otras armas de destrucción masiva como Francia, Rusia o Estados Unidos (acusación esta también carente de pruebas). Pero no pasaba nada, el atentado más impactante conocido del siglo XXI había legitimado a Estados Unidos a decidir quién era su nuevo eje del mal: el eje del mal y todo aquel que dudase de su nueva interpretación del mundo.

Asumo perfectamente que para muchos seré considerado un conspiranoico y/o un pesimista. Pero mi cabeza funcionó de esta manera la mañana del 11 de Septiembre de 2001. Y asumo que les pasó a muchos, y por eso lo digo. Fue parecido a un acto reflejo, puede que con asociaciones lógicas y corticales, pero parecía más una reacción mental instantánea resultado de una emoción.

En el mismo momento en que en la televisión apareció un avión estrellándose en una torre gemela desde la derecha de las primeras imágenes que vi del ataque de las Torres Gemelas. Matías Prats y yo dijimos las siguientes frases:
Matías Prats:
"-Ese avión es mucho más grande que un bimotor"
Yo:
"-¿Cómo permitieron que un Boeing comercial volara tan bajo en Manhattam sin derribarlo antes?" Ni siquiera había visto el avión con el detenimiento que permitió luego la cámara lenta y ya había categorizado que tenía que tratarse de un avión comercial de los grande. Mientras, en el telediario discutían sobre avionetas y bimotores.
Cuando vi la primera caída, y luego, en un orden de cine, la segunda de las torres pregunté:
"¿Cayeron en caída libre en una perfecta precisión casi totalmente perpendicular al suelo como si fueran acordeones huecos?" 

Cuando después vi las únicas imágenes del avión invisible estrellándose contra el Pentágono, creo que estas fueron en otra cadena porque no me parecía que Prats estuviese comunicando nada que no lo hacían ya las imágenes, me pregunté: "¿Dónde está el avión del que hablan tanto?"

Sean cuales sean las respuestas que cada cual le de a estas preguntas, por lo que parece, estas, y otras siguen teniendo total actualidad. Y el mejor argumento que me ofrecían quienes no les gustaba oír las preguntas cuando las planteaba era el hecho de que "deja las pastillitas, abuelo". 

Ese día, en una conversación con Matías, Henrique Cymmerman decía:
-"A mí me parece que un tipo de atentado como este realmente muy pocos pueden habérselo planteado"

Pues bien, de esto va la entrada. Por si alguno aún no adivina de qué iba: Esos pocos son aquellos a los que se les tiene que atender para evitar lo peor y para acercar las posibilidades de alcanzar lo mejor. Y hasta ahora, todas las sociedades tienden a ignorarlos, estigmatizarlos, acallarlos o burlarse de ellos. Y por ahí vamos mal.

Una vez que se ven imágenes que corroboran que no hay torres decían:
"-No hay torres gemelas, efectivamente"
"-¡No me lo puedo creer!  
Y dándole la razón a Matías Prat, debo decir, efectivamente que a casi cualquiera que lo piense, le parecería imposible que dos torres construídas para resistir impactos de aviones, caigan como un castillo de naipes. De hecho, la cosa, en pleno 2017, aún está en el aire, y hasta con resultados científcos que contradicen todas las versiones oficiales del gobierno deEstados Unidos

Mi familiar, que dijo que nadie con dos dedos de frente podría haber considerado que Trump ganara las elecciones también podría decir, tal vez, que los atentados de las Torres Gemelas y el Pentágono eran inimaginables cuando hasta estaban previamente pronosticados, escrito en novelas y hasta dibujado en portadas de discos. Es decir, que no era una posibilidad inimaginable, ni mcho menos:


Pero, ¿por qué a un sociólogo le cuesta ponerse en situaciones que a un biólogo le pueden parecer perfectamente posibles?
La primera respuesta es: No tiene sentido esta pregunta teniendo en cuenta el número de réplicas. Solo 1 sociólogo, solo 1 biólogo.
La segunda respuesta es que hay quien su cerebro ya le ha condicionado previamente a razonar que la única forma de que las situaciones, la ciencia y la tecnología no te deparen sorpresas es la de considerar que demasiadas veces lo que tenemos asentado como cierto simplemente no lo es y que excepto con tus intuiciones, siempre hay que tener presente la duda acerca de todo en todo momento, pese a que, y a veces sobre todo cuando, por ello te miran raro. Digo excepto con tus intuiciones, porque si no las sigues, seguramente le darás vueltas interminables a por qué no las seguiste en su momento, cosa que pasa seguramente porque siempre te vuelve la intiuición de que no haber seguido la intución no fue bueno. Esto es positivo desde el punto de vista de la selección natural que ha aportado esa intuición como medida de supervivencia a los homínidos. Aunque siempre es conveniente combinar la intuición con la lógica com medida de cofirmación.


La quintra historia: El IA es bueno por naturaleza

Hace cosa de 20 horas un señor economista intentaba tranquilizar a alguien en la sexta noche comparando lo que hizo el tractor en la mejoría del estado de bienestar en España con lo que hará y está haciendo el automatismo y el desarrollo de la IA. El tipo se llama José Carlos Díez, y se proclama como un economista que si se ignora pasa lo que está pasando en España. Cuando es una burda mentira.

No me explico muy bien cómo esos shows consiguen darles púlpitos a quienes ocultan la realidad para que se calle sobre ella o se den mamporrazos verbales sin fomentar el análisis y la discusión y vendernos al mismo tiempo que fomentan el debate sano y la expansión de información veraz. Tal vez es que lo segundo, ni lo intentan, porque no les es rentable... Aquí, al Gran Hermano, pero no a leerlo. A sufrirlo, más bien.

Por lo que en resúmen, a la pregunta que siempre me han hecho demasiadas personas de ¿para qué sirve un biólogo? le responderé que para hacer el trabajo de un biólogo y por lo que se ve, para hacer también el trabajo de un sociólogo y de un economista, mejor, más acertadamente y por un módico precio, muchas veces sin salario siquiera. Y contradiciendo en todo al señor José Carlos Díez (recordemos, el economista de Zapatero del transatlántico inhundible, dentro de menos de lo que nos imaginamos, seguramente, en igualdad de condiciones de coste salarial-compra con un elemento IA, como le va a pasar a muchos otras profesiones, para muy poco. 


¿Dos torres gemelas caen de forma absolutamente vertical horas después de un impacto, el Edificio 7 con documentación del caso ENRON, sin incendio ni colisión cae también verticalmente y una torre Windsor de Madrid no se cae por un incendio activo durante 20 horas seguidas?, ¿un piloto viola el espacio aéreo más protegido del mundo sin ser derrivado?, ¿un avión comercial se vaporiza totalmente al estrellarse contra el Pentágono, pero si lo hace contra el suelo quedan todos sus restos esparcidos por Pittsburg?
Seguid haciéndoos preguntas, es sano aunque inicialmente os suenen absurdas. La probabilidad nos dice que será más sano cuántas más personas crean que son absurdas. Tal vez os encontrareis solos incluso cuando estéis acompañados, y en Vigo ni te cuento, pero al final es sano, en comparación con encontraros acompañados por miles de personas eufóricas por la dirección que toma un balón pateado por multimillonarios estafadores de hacienda, de la moral, del sentido común y de la inteligencia, algunos hasta con costumbres poco civilizadas con mujeres.

sábado, 21 de enero de 2017

Escapando de Galicia desde 1492

Que el descubridor europeo no vikingo de lo que sería el continente americano fuese gallego no dice nada bueno de Galicia. Dice que los gallegos hemos huído desde que España es reino en lugar de mejorar nuestra nación...